Hacía tiempo que mucha gente me insistía para ver esta película. Decían que yo, más que nadie, debería verla y luego transmitir mi juicio. Cuando preguntaba de qué trataba o qué podían contarme de ella, tan sólo me respondían con un breve silencio y acontinuación un: “Tú mírala y luego me dices”. Y bien, ya he entendido por qué.
Yo he vivido durante un año en una de esas “casas” como la que vive la hermana de la protagonista. No por afinidad o por vocación, sino de forma externa como parte de un programa de compaginación del estudio y el trabajo. Es decir, yo era el puntito laico dentro de un mundo profundamente religioso.
Pero tuve la suerte (o quizá no tanta, aún no lo tengo muy claro) de que la tolerancia que les presenté me permitió ser aceptada el año entero, unas veces mejor y otras peor.
Se me encoge el corazón al ver esta película. Porque ahí está, ahí está todo lo que yo ví. Quizá falta ese punto que tiene una persona que realmente lo ha vivido. Es un enfoque de alguien que ha estudiado concienzudamente y de una forma relativamente objetiva, para qué negarlo, y que luego lo ha plasmado. Pero sí que se nota la diferencia.
Vivir con ellos es otra cosa. Es ver a todas esas mujeres todos los días. A todas horas del día. En sus decisiones y en los sucesos de todos los días. Bajo sus estrictas normas. Y con más (o menos) suerte, a mí me ha tocado vivir muchos sucesos que muchas otras no pasaron. He sido testigo del qué, cómo y por qué de muchas cosas. De familias enteras, de numerarias, supernumerarias, de capellanes (o monsens, como allí les llamaban)… Montones de personas, casi diría cientos, guiadas por un mismo fin.
Lo hondo de esta película es ver ese reflejo, el reflejo de gente que de verdad cree lo que dicen, madres que realmente piensan que es un regalo que uno de sus hijos la abandone o que una de sus hijas vaya a cumplir una misión que la aparta de su familia. Y esa hija que realmente cree que su familia no lo es ya, que son terrenales y que todo lo suyo ahora está allí con todas esas mujeres.
No es maldad, no es malicia. Realmente es algo que creen, a lo que se aferra. Y realmente, tal y como se ve actuar a la madre de Camino, esto surje de una fe que llega del desconocimiento de otra cosa. Una fe que no nace y florece de dentro, sino que es introducida desde fuera, a base de prohibiciones y de alejar a la criatura de lo “no apto”.
La metáfora de las puertas del quirófano fue para mí sublime.
Los detalles de la película la hacen, de verdad. Pero también es una película para ver tras un estudio o una vivencia al respecto. Diría que si viera esta película antes de pasar este año en esa casa, no la entendería en absoluto o me sería más o menos indiferente. Pensaría “Qué fuerte lo que hace esa gente” y me espantaría.
Aunque ahora no me parece menos fuerte. He visto chicas que son privadas de cosas que ni ellas se imaginan. Escuchar tras una puerta y oir algo que luego es tergiversado para que la numeraria implicada no tenga sentimientos de rabia o sublevación. Que te convenzan de que algo terrible es lo mejor.
Lo respeto porque hay gente que realmente cree en ello, que da su vida. Pero me parece una crítica excelente (así lo veo) para aquellos otros que son conscientes de la situación, que prohiben y “llevan al rebaño” pero sabiendo lo que hacen, sabiendo por qué y para qué. Buscando beneficio. Con fe quizá, pero con esa malicia del que barre para lo suyo sin importar lo que los demás dejen o a lo que renuncien. Todo por la causa, como suelen decir.
Podría pasarme horas diciendo por qué esta película es de lo más acertada. También puedo decir que los sueños de la niña, bueno, es un toque de subjetividad un poco grande. El angel guardian… Bueno, un poco exagerado tal vez. Creo que la visión perfecta es la de la hermana, que está ahí y se va dando cuenta de las cosas.
Lo es porque yo he visto a una de ellas en esa flaqueza y a veces tienes ganas de gritarle que no lo está haciendo bien, que se pierde muchas cosas. Pero… ¿quién tiene autoridad para decir qué está bien?
Nadie tiene tanto poder. Así que, yo creo que que juzgar creencias en este caso está de más. Y sin hacerlo si puedo decir que esa es, más o menos y quitando detalles escabrosos, gran parte de la verdad.
Pero recalco, detrás de muchas de estas personas cegadas por una única visión llamada Opus Dei, hay también grandes personas que elijieron un camino que se les marcó y no responden a este perfil de mezquindad.
También es un punto que creo que le falta a la película. El mensaje es un poco brusco, pero es el que es.
De ahí mi 10. Cuando entras en un mundo como este, que alguien venga y te diga que no eres el único que piensa que es de locos, ayuda bastante, porque a veces parece una jaula de grillos.
En fin. Esta es la crítica que he presentado en un foro sobre la película. Podría decir en realidad mil cosas más. No sé. Pero eso lo dejaré para un día en el que tenga más ganas de darle a la cabeza, porque realmente es un tema largo, casi tésico, con mucho que decir y mucho que contrastar; en el que además debes cuidar lo que dices y cómo lo dices. Al menos en mi caso, en el que realmente tengo aprecio por alguna de estas personas, aunque me parta el alma ver como muchas veces deben agachar la cabeza por su causa, de una forma dura y, creo yo, injusta.
Pero como una de ellas me dice siempre, es lo que ellas han elegido, aunque a mí me cueste creerlo. Yo siempre respondo: “Está bien todo aquello que sea elegido realmente por voluntad propia y con convencimiento”.
Bueno, en fin, no sé. No estoy muy fina pero ahí queda eso. La verdad es que la película no me dejó indiferente. Estoy un poco en shock de hecho… Que la veais, vamos.
Pd. ¿Y esa Banda Sonora?











