Lo justo y necesario

Julio 23, 2009

Itrynottothink

En este post me toca hablar de una de mis grandes pasiones: la fotografía. Reconozco que hoy por hoy podría catalogarlo más como amago de hobbie que otra cosa… Vale, rectifico, lo que me apasiona es el retoque fotográfico. Dar a mis fotos con Photoshop todo lo que no consigo con el objetivo… Algo así.

Bien, hasta tener claro lo que uno quiere dentro de este complicado mundo que es el de… llamémosle, “plasmar sentimientos por los que alguien te pagará y dará uso” (véase, diseño, música, gráfica, literatura… artes varias), sabe que algo quiere pero no hacia dónde tirar.

Yo tuve la suerte de que un día se pasó por delante de mi nariz un folleto que redireccionó mi mundo, mi carrera, mis esfuerzos y, por qué no, mi vida. Sumergida ya en lo que quería ser de mayor, como se suele decir, me encontré con la fotografía.

No sabía muy bien por donde cogerla y la verdad es que, sin darme mucha cuenta, ya había experimentado con ella a la vez aque experimentaba con que sería más adelante mi futuro de persona adulta y currante. Pero eso, que no sabía yo por donde pillarlo. Al final hubo una luz al final del tunel, encontré mi punto de apoyo.

Una referencia, tal vez guía que me hizo pensar un poco, dar forma y coger una base más o menos estable para un estilo propio. El estilo, a mi parecer, uno ya lo lleva dentro. Muchas veces no sabe cómo expresarlo, dónde o qué forma darle. Pues bien, este post es para enseñar un poco de dónde saqué yo lo que hoy tengo. Evidentemente, hoy en día la evolución ya es notable, pero vamos, que de por aquí saqué yo mis primeras inspiraciones.

Hoy hablaremos de fotografía y para mí, en gran parte, fotografía quiere decir Noemí Díaz Patiño. Noemí (con acento en la í, que quede claro), es una chica sencilla, con unos ojos enormes y curiosos. Es paciente, risueña y muy amiga de sus amigos. Cuando pienso en ella, muchas veces me viene a la cabeza esa frase de “debes cogerla como se coge a un pájaro: firme pero sin estrangularlo”. Ella es así. Hay que tomarla con decisión, pero sin absorverla. Si la miras atentamente y en silencio, podrás ver un montón de cosas que de otro modo no verías. Todo lo suyo lleva firma propia. “Eso es de Noe” podría aventurarme a decir casi segura de atinarle.

Cuando Noemí hace algo, lo hace porque sí, es decir, nace de dentro de ella. A veces pienso que tiene un mundo interior distinto al del resto del mundo, que ve con otros colores y con otras texturas, y que viven dentro de ella personajes alegres que la guían a ser como es. Sí, sí, ella es así, como un cuento desplegable, sorprendente y expresiva.

Así es que su fotografía me dejó impresionada incluso antes de llegar a conocernos demasiado. Me llamaba la atención y decidí curiosearla. Pronto nos hicimos amigas y entonces ya pude verla en acción, preguntar, cotillear y, por supuesto, aprender de ella.

Digamos que siempre sentí ser una especie de pequeña padawan de la fotografía en relación a ella. Ahora bien, muchos podrán decir que no será la fotógrafa del año, de hecho confieso que no es fotógrafa sino diseñadora polivalente; para mí es simplemete artista, en todos los sentidos habidos y por haber.

Me falta, y espero que pronto deje de faltarme, ese empujón y esa iniciativa que ella sí tiene para estas cosas. Quizá por eso ella está ya en acción y yo sigo un poco de exploración por el mundo.

Espero que no me falte nunca su inspiración, hasta ahora no me ha ido del todo mal.

Por supuesto, su web: itrynottothink

Agosto 28, 2008

Magazine Digital

Como cada año desde hace unos cuantos años, la revista Magazine convoca un concurso de fotografía digital relacionado con estas nuestras vacaciones de verano. Este año además, el plazo de participación se amplía hasta el último día del año (31 de diciembre de 2008, se entiende), supongo que debido al masivo envío de fotografías que se produjo en anteriores ediciones.

Así es que cada concursante podrá participar con un máximo de 5 fotografías (sí, y con un mínimo de 1, evidentemente). La novedad también viene en que la temática ya no sólo se limita al verano en sí, sino que trata sobre las vivencias en general de cualquiera. El único requisito indispensable para participar es la calidad de las fotografías. Es decir, abstenerse borrones, fotos de “ponte ahí que te saco”, hechas con el móvil, con la web cam o con la cámara de la abuela. Se van refinando las costumbres, señores.

Aunque sea de fotografía digital, la participación también será posible, además de por la web, por correo postal. Para ello se deberán enviar las fotografías impresas, adjuntando un breve texto explicativo sobre la imagen y los datos personales del concursante a:

Concurso “Su mejor foto”
Magazine
Diagonal, 477, 9.ª planta
08036 Barcelona

(no olviden pone el sellito, que sino no llega!)

Para saber más concretamente los requisitos tanto para el envío postal como para el envío online, lo mejor es dirigirse a la sección de las bases que encontrareis, además de en este enlace, en la página principal de la web.

Por lo demás, recordar que las fotos deben haber sido tomadas en 2008 y hay que facilitar el lugar al que se remiten, a parte de una breve explicación de las mismas.

¿Y ya está? No, claro que no. También hay premios, evidentemente (¡Eeeh, aguilillas! Estamos siempre ahí viendo de pillar algo, ¿o qué?). Y son los siguientes:

1er premio: Skoda Roomster Scout 1.6 / 16V / 105cv

2º premio: Skoda Fabia

3er y 4º premio: Viaje a Punta Cana

100 finalistas: 100 FujiAlbum Digital de 30 páginas

Actualidad y vida cotidiana: Cámara digital Fujifilm FinePix S8100fd

Retrato | Naturaleza: Cámara digital compacta Fujifilm FinePix F50fd

10 Seleccionados: Cámara digital FinePix Z10fd

Los 7 premiados y los 10 seleccionados: Impresora Epson Stylus Photo RX585

Y más de lo mismo: para más información dirigirse a la página web, en este caso a la sección de los premios. A participar y mucha suerte !

Agosto 12, 2008

Volver… Escuestióndesegundos

Archivado en: Fotos, General — avuiperahir @ 2:54 pm
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En un post por ahí perdido, en otro día cualquiera, escribí que incluso los bloggers nos vamos de fiesta desenfrenada y demás… Bueno pues igual que nos vamos de fiesta, tenemos “problemas técnicos” que solkucionar como el resto de mortales y, una servidora no iba a ser menos.

Así que, aprovechando que todo el mundo está de vacaciones, en Lo justo y necesario echamo la persiana una temporada hasta que esos “problemas técnicos” se vean solucionados. O quizá, en caso de que no se solucionen, este mismo blog sufrirá un importante cambio de temática y aspecto para embarcarse en un nuevo proyecto. ¡Nunca se sabe!

Incluso los bloggers necesitan vacaciones, así que allá vamos.

Como diría uno de mis grandes musos inspiradores, Lo justo y necesario estará un tiempo

Cerrado por derribo

Agosto 7, 2008

Ponle comentario

Archivado en: Fotos — avuiperahir @ 1:11 pm
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Una pequeña notita para animar a todo el mundo a comentar una foto. ¡Sí, una foto! Me he encontrado un fotolog muy interesante por ahí. Es de una chica de Uruguay que hace unas fotos realmente preciosas… Pero resulta que en la actualización de hoy nos propone que, ya que está algo cansada, nosotros le sugiramos un texto para poner en ella.

Esta es la foto en cuestión, y si pulsais en ella os llevará a su fotolog, justo en la entrada en la que nos hace esta proposición :) Yo ya tengo el mío ! A darle el coco y a comentar !

Para saber algo más de ella y sus fotos, además de echar un ojo a su fotolog podemos también encontrarla en Flickr.

Junio 30, 2008

Jose Manchado

No sé como no se me ocurrió antes hacer un repasito por el que podría decir es mi fotógrafo favorito… O uno de ellos, claro. Así como adoradora de sus fotos me reconozco como una gran crítica (constructivaJM 1 siempre). Hace ya años que sigo su trabajo y creo que lo he visto tocar todoJM 2 tipo de temáticas, unas me han gustado más, otras me han gustado menos.

Destaca por sus incontables fotografías en las que explota la belleza femenina, tanto en desnudos como en fotografías donde el atrezzo inunda a las modelos. Sin complejos y con una pureza increíble trae imágenes de las que ya quisiéramos muchos disfrutar en directo. Lo suyo es la fotografía “de estudio”, preparando cuidadosamente cada uno de los detalles que adornarán sus fotos.

La sensualidad, el amor, las emociones y sentimientos… Son temas muy recurrentes para este fotógrafo madrileño. Así mismo, lo atrevido de sus retratos hace que tengan un toque especial que hace imposible no pararse a echar un vistazo: jugar con las formas del cuerpo, con la sexualidad, con las razas y las edades…

JM 4Escoge a sus modelos de forma que digan exactamente lo que quiere expresar y nosJM 3 trae una visión amiga de temas que aún hoy en día pueden tener espinas. El trato tierno y dulce en imágenes que normalmente se nos quieren presentar como algo basto y obsceno se vuelve también cautivador.

Por esto y porque yo también tengo ganas de ser una de esas modelos !! Pues hoy toca homenaje a este que para mí es un gran fotógrafo.

Por aquí dejo una pequeña muestra de su trabajo y algunos links.

Deviantart

Youtube

Galería

Junio 26, 2008

- 4 -

Archivado en: Fotos, Relatos — avuiperahir @ 12:09 am
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(viene de - 3 -)

El resto del mundo no sabía nada de nosotros; me constaba que a penas unos pocos eran conscientes, según más adelante me comentaron, de que había buen rollo entre nosotros y de que nos llevábamos bien, sin más. Desde el principio parece que fuimos dos sujetos que no casábamos para nada, siempre a ojos de los demás. Lejanos en el espacio y en el tiempo, todos dieron por hecho que no éramos más que puntos casuales en medio de una maraña de líos, que la superficialidad de nuestra amistad era equiparable a cualquiera de las otras amistades del entorno y llamaba exageradamente poco la atención.

Nunca tuve claro por qué pero sí es cierto que el mundo nos olvidó antes de llegar a reconocernos siquiera. Y curiosamente, a medida que se acentuaba nuestro lazo, menos y menos nos relacionaba la gente el uno con el otro sin que nosotros hubieramos pretendido ocultar algo, aunque por aquel entonces no hubiera nada que lo requiriera.

La edad no importa, Ana PiédrolaY la verdad, es que pensado fríamente, tenían razón. Nuestras vidas, sino opuestas, eran lo más distito que uno se podía imaginar. Nos separaban una buena cantidad de años, una buena cantidad de kilómetros, una buena cantidad de vivencias, de pensamientos, de opiniones, de compañías y de gustos. Curiosamente, lo que más nos unía eran nuestras familias que, con el tiempo, llegaron a parecerme prácticamente una el reflejo de la otra, aún habiendo un gran abismo de edades entre ellas. Curiosamente también, a pesar de esto, sería siempre la parte de nuestra vida que siempre mantendríamos alejada del otro, quizá precisamente por lo parecidas que se nos habían antojado.

Su vida era frenética y enérgica. Siempre honrada pero emocionante. Desde antes de que yo aprendiera siquiera a multiplicar, él ya estaba aficionado a la fiesta, a la noche, a las risas, a dormir poco y vivir mucho. Y curiosamente, esto último, de fiesta o no, era algo que jamás olvidaba. Viajes, escapadas, experiencias inolvidables, unas mejores, otras peores. Retos, juegos, aventuras… Su vida era un torbellino, igual que él ha sido siempre, y con el tiempo aprendería que una de las cosas que más me gustaban de él era precisamente escuchar todos estos episodios de los que yo no pudiera quizá ni imaginar la repercusión que habrían hecho en él.

En cambio yo, llevaba una vida más o menos tranquila, típica y organizada. La mayor parte del tiempo sabía qué me iba a pasar, a veces a ciencia cierta y otras muchas por esa curiosa tendencia a preveer las cosas de mi alrededor que poseía. Mi caracter agridulce le dejó siempre claro que era una persona que aspiraba a mucho más de lo que tenía, que podría hacer grandes cosas y que tenía para en señar diez veces más de lo que mi vida me había permitido demostrar.

Quizá eso le llamara la atención en mí. O puede que la espontaneidad de mis palabras, la sinceridad de mis actos, la intensa preocupación, la paciencia, las horas de charlas o simplemente alguna chispa incomprensible. Le llamé la atención y siempre ha sido de ese tipo de personas que sabe lo que quiere y que va a por ello de una forma sutil y certera. Pienso muchas veces que conmigo no fue distinto, que en medio de aquella multitud que le abordaba me vio y decidio que yo era diferente a lo que estaba acostumbrado y, desde luego, eso era todo un logro en su vida.

Como siempre hacía, de forma sutil fuimos tejiendo una delicada red que se haría más y más grande y, para nuestra desgracia, más y más complicada a cada paso. Fue persistente, paciente y compresivo. Fue todo lo que nadie más que él o yo hubiéramos sido.

Pero ni tan siquiera cuando la edad o los km eran el menor de nuestros impedimentos, dejamos ni un solo día de mimar y conservar el que se había convertido en nuestro exclusivo y resguardado mundo. Me enseñó a conservar lo que más quería, a ser paciente y constante, a ser natural y segura de mí misma, pero sobre todo, muy poco a poco, me enseñó a amarlo suave pero intensamente, de forma fluída pero pausada, igual que emana la sangre espesa de un cuerpo herido. Y eso sí, sin ser consciente de ello, al menos no en principio.

Sin darme cuenta...

(sigue en -5-)

Abril 10, 2008

- 2 -

Archivado en: Fotos, Relatos, amor — avuiperahir @ 3:54 am
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( viene de - 1 - )

La primera vez que deseé besarle se marchitaban mis quince años. Al borde de los dieciseis estaba cuando empecé a darme cuenta de que había algo en él. Era distinto, era más y era mejor. Entonces no tenía claro por qué, ni cómo aprovecharlo; tenía miedo a lo desconocido.

Decidí entonces ser realista y él se bebió aquel mal trago como no vi a nadie hacerlo antes. Nunca vi su rostro cuando se enteró pero en mi mente lo tengo dibujado. Seguramente se calló, durante un segundo su expresión pareció vacía y sintió que caía por un abismo. Al instante siguiente seguiría hablando y riendo con normalidad y nadie se percataría de lo que acababa de pasar por su mente. Cuando el tema se hubiera desviado lo suficiente seguramente se callaría mientras los demás estaban entretenidos en cualquier conversación vanal y sería entonces cuando en su cabeza comenzarían a dar vueltas aquellas palabras: “su novio”.

Lo que entonces me pareció realista, con el tiempo se me antojó erróneo, supérfluo y propio de una comedia dramática.

Fue así como comenzamos y como nunca debió suceder. Hace algo más de un año más que ahora, me gustaba pensar que precisamente por ese intrincado comienzo tuvo nuestra existencia el desarrollo emocionante y hollywoodiense en el que acabaría envuelta.

La primera vez que pensamos en besarnos de forma recíproca y en el mismo segundo fue al año siguiente de el que fuera para él un gran y amargo trago. Había sido un año largo y extraño. Aquel seguía siendo mi novio. Yo seguía con mi vida de anuncio de detergente por un lado y, mi otra vida, la que decidí que no era realista, esperándome cada día, detrás de cada llamada, en cada correo electrónico, en cada mensaje.

Desde que me despedí de él tras aquella primera y trágica vez, se me encogió el corazón pensando que no volvería a verlo hasta el año siguiente. Pero el destino, aunque malicioso y manipulador, haría innumerables las veces que las oportunidades de vernos se multiplicaban. Una de cal y una de arena: por cada mala jugada nos regalaba una coincidencia que nos unía. Así un día mi familia y yo, hicimos las maletas, nos subimos al coche y nos tomamos nuestras primeras vacaciones en familia precisamente a su ciudad. Una vez más, una de cal y una de arena: yo iría, pero él se marcharía de vacaciones el mismo día de mi llegada. Coincidimos en la misma parcela del planeta a penas 15 minutos.

Pasarela

Una nueva escena propia de una película me regaló la coincidencia. Salí apurada de la habitación, llamé al ascensor y me metí dentro. Era un ascensor de cristal situado en el centro del hotel. Si miraba hacia el frente, justo debajo de mí podía ver el hall de entrada, la recepción, las puertas giratorias, la entrada del hotel y el largo pasillo que conducía de la puerta del ascensor hasta la recepción. Era un pasillo estrecho, de a pensas un metro y medio de ancho, con el suelo de cristal cubriendo una superficie de colores dispuestos en formas diversas sobre un fondo azul. Se alzaban en ambos bordes sendas barandillas de acero. Lo asocié vagamente con las pasarelas para subir a los trasatlánticos.

Mientras descendía en el ascensor, justo delante del cristal y viendo todo lo que me esperaba debajo, lo ví a él, en la entrada del hotel, fuera, apeándose del coche, justo en frente mía. Se quitó las gafas de sol y miró donde yo estaba, dos pisos más arriba, descendiendo lentamente hacia la pasarela. Salí del ascensor y caminé ligera por ella mientras él atravesaba las puertas giratorias y se detenía a esperarme al final de aquel pasillo. Lo que debieron ser segundos me parecieron interminables y largos horas. Estaba allí, allí mismo, a unos metros de mí. Cuando llegué a su lado, nos quedamos quietos un imperceptible segundo, suficiente pare decirnos todo lo que tan sólo se puede trasmitir con una mirada. Nos abrazamos fuertemente y sentí la tranquilidad que puede sentir alguien a quien rescatan, alguien que consigue al fin lo que llevaba tiempo esperando, que al fin puede descansar porque lo ha logrado.

Quince minutos fueron más que suficientes para que el resto de las vacaciones no pudiera quitarme de la cabeza que no habían sido suficientes. El camino de vuelta a casa se hizo terrible. Y tardé semanas en dejar de pensar en ello.

Fue entonces, sí, después de aquel breve encuentro cuando por primera vez surgió. Era verano, y como cada verano volvía. No vivia aún así precisamente cerca pero sí lo suficiente para que no pareciera tanto comparado con el resto del año. Vino a verme una vez más y una vez más sentí ese alivio de verle, quizá un poco menos puro e inocente que la última vez pero, como mínimo, igual de intenso. Las cosas a nuestro alrededor había cambiado, pero nosotros permanecíamos siempre como la última vez que nos habíamos visto. Hasta entonces nuestra amistad había sido un incesante desfile de “No puede ser” en cada conversación y en cada idea que planteábamos. En su visita no iba a ser menos asíque siguiendo mi ejemplo y nombrando realista una acción que en evidencia era de lo más errónea y supérflua, decidió que era mejor tener carabina.

Esa vez, la estaca de la despedida se clavó más profunda que nunca. Se había ido, pero aún había remedio. Me pasé un día entero dudando e intentando decidir. Al final de la tarde no pude más y no quise repetir la historia como tantas otras veces nos había ya pasado, así que descolgué el teléfono, marqué su número y le pedí que volviese. Noté al princpio un silencio de preocupación que no tardó nada en convertirse en lo que me pareció una sonrisa de alivio. Tiempo después me confesabas que te habías sentido como un estúpido al haber decidido tomar mano el primer día de alguien que sirviera de excusa para el “no”.

Las ganas de vernos fueron ese segundo día explosivas. En cada mirada nos tomábamos sin remedio pero nos esquivábamos al límite. Al final de la tarde nos sentamos a tomar algo y entre conversaciones vanales y risas estrepitosas dejamos de esquivarnos un momento, un momento largo e intenso en el que con un pretexto infantil el tiempo alcanzó a detenerse allí mismo, en aquel bar. Estuvimos tan cerca que pude notar el roce de su piel en mi cara, su respiración tibia y acompasada y sus ojos ya borrosos frente a los míos. Dejé de respirar, abrí los ojos de par en par justo antes de dejarme vencer y cerrarlos despacio, cuando me dí cuenta que ya no podía ir más hacia atrás, no podía atravesar la pared que estaba contra mi espalda, no podía evitarlo. No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, a una micra de calmar el deseo más desenfrenado, la tensión podía casi tocarse con la yema de los dedos pero recuerdo perfectamente la milésima en que el tiempo volvio a correr y el ruido de la gente llegó a mí de nuevo; la milésima en que volviste a la realidad y te apartaste justo a tiempo de transguedir las normas.

Tomaste aire, miraste un momento al vacío, luego me miraste a mí y te reíste.

-¿Qué?-dijiste divertido.

Es algo que siempre me ha gustado de tí, saber sacarle siempre hierro al asunto.

Fue entonces la primera vez que ví claramente el muro de contención que habíamos estado construyendo.

El muro…

(siguiente - 3 - )

Febrero 22, 2008

Le fabuleux destin d’Amelie Poulain

Archivado en: Cine, Fotos, Gente, amor, música, video — avuiperahir @ 8:52 pm
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Sí, quizá es un título más que leído, releído, escuchado, recurrido… Como tantas otras cosas. Pero yAmelieo, sin dejar de lado las Vanguardias que me encantan, en muchas ocasiones creo que lo realmente innovador es seguir encontrando cosas sorprendentes en aquello que estamos más que hartos de ver. En sentir cosas distintas al resto viendo algo que todo el mundo ha visto una y otra vez, y no con algo nuevo y reluciente. Para mí, esta película es uno de los motivos más importantes para pensar esto.

Amelie es muchas cosas; es una película, un negocio, es un empleo (muchos empleos), es gráfica, es audiovisual, es internacional, es simpática o aburrida, es romántica o ñoña, es un DVD… Y otras muchas cosas (me faltó merchandising!). Pero como sentimental que soy (y bien orgullosa de ello) Amelie representa, entre todas estas cosas y otras muchas, toda mi filosofía: el placer por las pequeñas cosas.

Esa mano dentro del saco de legumbres! Es fantástico.

Y una cosa muy importante, que siempre he querido lograr o al menos he intentado siempre que he podido:

“¿Y si ella… Cambiara tu vida? “

Y es que muchas veces, las cosas pequeñas son las más grandes. Y es que a veces todo está ahí y tan solo tenemos que dar el paso a hacerlo. Amelie es esto y mucho más.

Amelie también es Audrey Tautou, quien después de esta película, haga lo que haga y pasen los años que pasen, ya nunca Audrey Tautoupodrá Mathieu Kassovitzdeshacerse de este personaje. Ya va con ella impreso, con su nombre y, sobre todas las cosas, con su cara peculiar. La chica que contaba los orgasmos, que dormía en los fotomatones y que escribía los menúes en un cristal del revés. Esa será siempre Audrey Tautou.

Mathieu Kassovitz también es Amelie. Pero él es otra cosa. Es el chico de los ojos color miel, grandes, inocentes y limpios. El chico de la cara dulce y los besos suaves que colecciona lo que los demás desechan. Pero también es el chico que rompe esquemas cuando se lo ve en otro personaje. Él no es como Audrey.Yann Tiersen

Y por último, para mí, Amelie es otra cosa fantástica: Yann Tiersen. Tiersen es la mismísima persona que me enamoró con su música, que consiguió que me hiciera al momento con su discografía y la escuchara y aprendiera entera. Yann Tiersen es danza, es pensamiento, emociones, sensaciones intimas y profundas. Tiersen es expresión, es arte, es pintura, escultura y arquitectura. Es fluír. descubrir a Yann Tiersen es uno de los mejores beneficios que he sacado a Amelie.

Febrero 6, 2008

Te veo

Archivado en: Fotos, Pensamientos, barcelona — avuiperahir @ 9:38 pm
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Silueta colón

Y eso que por ahora no eres más que una silueta que se forma por la luz al final del túnel.

Febrero 1, 2008

Promesas

Archivado en: Fotos, Pensamientos — avuiperahir @ 9:32 pm
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phoone.jpg




Te echaste en cama pero nunca llamaste.

(Creo que cambiaré de título! )

(Hoy me ha pasado algo super curioso, pero ahora no hay ganas)(Mañana, mañana)

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