Precisamente hoy elijo un post que haga honor al nombre de mi blog, que me parece un nombre estupendo y merece que le haga un pequeño homenaje.
¿Y por qué? Pues porque pienso que lo justo y necesario es precisamente hablar hoy de las personas que se merecen todo y más de esas personas que nos llegan hondo y nos hacen sentir bien. De esas personas que son ellas mismas y que sólo quieren para quienes les rodean lo mejor. De esas personas que casi no quedan y que cuando encuentras una, a veces hay quien está tan ciego que no las ve o, peor aún, que les hace daño y las hiere, y ellas, siguen ahí, con su dulzura y su ternura.
Yo soy una coleccionista, lo reconozco, pocas cosas hay que m gusten más en esta vida que coleccionar, me parece un arte, me parece algo especial. Colecciono cucharas del helado, colecciono todo lo que tenga que ver sobre Barcelona, colecciono fotos, colecciono etiquetas de la ropa… pero lo que más me gusta “coleccionar” son personas especiales. Pero no es como el resto de cosas que colecciono… a estas personas no las busco por el simple hecho de tener, las colecciono para tenerlas conmigo, cuidarlas y corresponderlas, para asegurarme de que los míos son personas increíbles de las que aprender y a las que enseñar, a las que dar cariño y de las que recibir mimos.
Y últimamente he conocido a algunas de estas personas. Otras, las conozco hace ya tiempo. Pero todas me impresionan. La primera de ellas la he “conocido” hoy mismo. Había oído hablar de ella, de lejos, poca información. Pero hoy ya sí que sí. Ella se llama María Amelia y tiene 96 añitos como 96 soles. Hoy me han pasado el enlace a su blog y me he puesto a leer con paciencia sus post (no todos, que son muchos! pero todo se andará). La verdad es que reconozco que, aún después de tantos años (a mí me parecen muchos porque aún soy una yogurina) en internet, nunca me había encontrado algo similar.
María Amelia me parece una de esas personas que yo “coleccionaría”. Una persona abierta, sincera, amable y que dice lo que piensa sin tapujos pero sin faltar a nadie. Es agradable encontrar en medi del barullo y el ruido de internet un blog que desprenda tanta tranquilidad y que, al fin y al cabo, deja que muchos encuentren esa abuela que ya no tienen, sea por la razón que sea.
El mundo visto desde otro mundo, el mundo de aquellos que ya no pertenecen al mismo mundo que nosotros, los jóvenes. El mundo visto desde fuera, desde otra época, el mundo de hoy visto por los que hicieron el mundo hace tiempo.
Es agradable ver que no todo es maldad, prisa, intereses, estres y gritos. Que hay más personas, hay todo tipo de personas ahí fuera que quizás no han encontrado la forma de comunicar a los demás todo eso que mantienen guardado. Y este me parece un buen ejemplo de logros y superación.
Desde aquí un cordial y enorme saludo a María Amelia que seguro que llena de ánimo e ilusión a mucha de esa gente que lee su blog y siente un pedacito de ese cariño de abuela que desprende en todas sus entradas.