En este post me toca hablar de una de mis grandes pasiones: la fotografía. Reconozco que hoy por hoy podría catalogarlo más como amago de hobbie que otra cosa… Vale, rectifico, lo que me apasiona es el retoque fotográfico. Dar a mis fotos con Photoshop todo lo que no consigo con el objetivo… Algo así.
Bien, hasta tener claro lo que uno quiere dentro de este complicado mundo que es el de… llamémosle, “plasmar sentimientos por los que alguien te pagará y dará uso” (véase, diseño, música, gráfica, literatura… artes varias), sabe que algo quiere pero no hacia dónde tirar.
Yo tuve la suerte de que un día se pasó por delante de mi nariz un folleto que redireccionó mi mundo, mi carrera, mis esfuerzos y, por qué no, mi vida. Sumergida ya en lo que quería ser de mayor, como se suele decir, me encontré con la fotografía.
No sabía muy bien por donde cogerla y la verdad es que, sin darme mucha cuenta, ya había experimentado con ella a la vez aque experimentaba con que sería más adelante mi futuro de persona adulta y currante. Pero eso, que no sabía yo por donde pillarlo. Al final hubo una luz al final del tunel, encontré mi punto de apoyo.
Una referencia, tal vez guía que me hizo pensar un poco, dar forma y coger una base más o menos estable para un estilo propio. El estilo, a mi parecer, uno ya lo lleva dentro. Muchas veces no sabe cómo expresarlo, dónde o qué forma darle. Pues bien, este post es para enseñar un poco de dónde saqué yo lo que hoy tengo. Evidentemente, hoy en día la evolución ya es notable, pero vamos, que de por aquí saqué yo mis primeras inspiraciones.
Hoy hablaremos de fotografía y para mí, en gran parte, fotografía quiere decir Noemí Díaz Patiño. Noemí (con acento en la í, que quede claro), es una chica sencilla, con unos ojos enormes y curiosos. Es paciente, risueña y muy amiga de sus amigos. Cuando pienso en ella, muchas veces me viene a la cabeza esa frase de “debes cogerla como se coge a un pájaro: firme pero sin estrangularlo”. Ella es así. Hay que tomarla con decisión, pero sin absorverla. Si la miras atentamente y en silencio, podrás ver un montón de cosas que de otro modo no verías. Todo lo suyo lleva firma propia. “Eso es de Noe” podría aventurarme a decir casi segura de atinarle.
Cuando Noemí hace algo, lo hace porque sí, es decir, nace de dentro de ella. A veces pienso que tiene un mundo interior distinto al del resto del mundo, que ve con otros colores y con otras texturas, y que viven dentro de ella personajes alegres que la guían a ser como es. Sí, sí, ella es así, como un cuento desplegable, sorprendente y expresiva.
Así es que su fotografía me dejó impresionada incluso antes de llegar a conocernos demasiado. Me llamaba la atención y decidí curiosearla. Pronto nos hicimos amigas y entonces ya pude verla en acción, preguntar, cotillear y, por supuesto, aprender de ella.
Digamos que siempre sentí ser una especie de pequeña padawan de la fotografía en relación a ella. Ahora bien, muchos podrán decir que no será la fotógrafa del año, de hecho confieso que no es fotógrafa sino diseñadora polivalente; para mí es simplemete artista, en todos los sentidos habidos y por haber.
Me falta, y espero que pronto deje de faltarme, ese empujón y esa iniciativa que ella sí tiene para estas cosas. Quizá por eso ella está ya en acción y yo sigo un poco de exploración por el mundo.
Espero que no me falte nunca su inspiración, hasta ahora no me ha ido del todo mal.
Por supuesto, su web: itrynottothink














