Lo justo y necesario

Diciembre 7, 2008

¡Qué ultraje!

Archivado en: General, Pensamientos — avuiperahir @ 3:23 am

¡Llevo casi tres meses sin actualizar! ¡Oh Dios mío! Alguien debería pegarme, desde luego… Pero ¡no! Compadezcámonos de mí, que soy una buena persona.

Tres meses… Resulta que coincide aproximadamente con el tiempo que llevo viviendo fuera de mi casa… Yo diría que eso tiene algo que ver. Sí, sí, concluyamos que sí que tiene. Y como me parece super interesante lo que he hecho con mi vida, me dispongo a hacer un post sobre ellos, porque me encanta ser egocéntrica y hablar de mí, porque me dedico siempre a hablar de los demás y, sobre todas las cosas… Porque el blog es mío y hago lo que me da la real gana, simple y llanamente.

¿Y por qué vivo fuera de mi casa? Pues porque me he mudado, ¡sí señor! Ni más ni menos que a la grangran Barcelona. Me he vuelto una cosmopolita de la vida, que coge el metro, cuenta los autobuses por números superiores a 50, toma café en el Starbucks y va a andar en bici por la Diagonal con sus amigas.

Y alguien puede pensar: Te vas a vivir a Barcelona… ¿y dejas de escribir? Si ahí tiene que haber cantidad de cosas de la que hablar. Buen planteamiento pero… Resulta que vivir en Barcelona te deja sin tiempo para… cualquier cosa, mismamente. Y ya que me vine a Barcelona y cambié de casa, de habitación, de compañeros, de centro de estudios, de costumbres, de número de comidas al día, de profesores, de medio de transporte, de dieta, de peso, de caracter, de situación sentimental, de colchón, de peinado, de forma de vestir y de cuenta corriente, también cambiaré esto de no escribir.

Desde luego sí, hay mucho que decir de Barcelona  y sus gentes… Mucho, mucho.

Confío en que resulte al menos tan interesante como lo que fui escribiendo hasta ahora… (sí, sí, lo digo por mis 30mil y pico de visitas. Gracias a todos!! me haceis happy!) Se hará lo que se pueda, y siempre ayudando al que menos se le oye a ser un poco más oído.

Digamos que es mi propósito… de Año Viejo.

Señores, ha llegado la Navidad al Corte Inglés, es indiscutible ya.

Agosto 3, 2008

Borra.chera

Que sí, que incluso los bloggers tenemos nuestras noches de juerga y demás (y reconozco que las mías no pasan nada desapercibidas…) y hoy no iba a ser menos… Y como cualquier noche de fiesta peculiar merece ser contada. Son casi las 8 de la mañana y acabo de llegar a mi casa que, por cierto, está desierta. El ordenador estaba encendido sobre la mesa (sí, descargando cosas en el Emule). Ya hace un rato que ha amanecido y seguramente habrá algún vecino cotilla y tocacojones mirándome por la ventana mientras escribo esta crónica de una noche de lo más peculiar.

Aunque suene raro, jamás me había pasado pero esta noche me la he pasado borracha, sentada en el bordillo de una acera contándome las penas con dos amigas… Que por cierto me han echado una buena broncaza porque, señores, los amigos están para eso, para echarte buenas broncas y que te sientas mal y recapacites. Exactamente para eso están y bueno… Hoy me ha tocado. Hemos hablado de viejas espinas y de mil movidas, de que soy una cansina con los temas que me emocionan, tanto que hasta hago sentir a los demás que los desprecio cuando, en realidad, no es ni mínimamente así… A veces somos taaaaaan egoístas los humanos…

Y vaya, que justo una noche de borrachera sea el mejor momento para contarnos esto… luego, tras lloros y llantos varios, una del clan nos abandonó y nos quedamos otras dos contádonos confesiones que hasta ahora nunca habíamos confesado (valga la redundancia) y bueno… Señores, aquí tenemos el misterio de a qué se dedican algunas tías cuando salen juntas y de fiesta: A LLORARSE LAS PENAS. Nada más…

Ahora, eso sí, me dispongo a apagar esto y dirigirme a la cama para dormir 4 horitas, zamparme la comida de mamá y luego echarme una siesta de campeonato… Les deseo, eso sí, unas muy felices vacaciones, que la mayoría estarán disfrutando… Las mías ni siquiera están decididas, pero ,si llegan, serán las mejores.

No se diga más. Vayámonos a dormir.

Agosto 1, 2008

Esperanza

Estos días que he estado de angustias varias debidos a algunos contratiempos de mi vida, he tenido tiempo de pensar y observar; observar a la gente que me rodea y cómo reacciona ante las distintas situaciones que pueden presentarse.

Todos me decían lo mismo “Espera”, “Sólo te queda esperar”, “Ahora tienes que esperar a ver qué pasa”. Y claro, una que piensa mucho (a veces demasiado) se empieza a angustiar con esto de esperar y esperar. Todos decimos que bueno “Sólo hay que esperar”, pero esperar no es una labor tan fácil como todo el mundo se cree.

Y bien… ¿Qué significa exactamente esperar?

esperar.

(Del lat. sperāre).

1. tr. Tener esperanza de conseguir lo que se desea.

2. tr. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable.

3. tr. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo.

4. intr. No comenzar a actuar hasta que suceda algo. Esperó A que sonase la hora para hablar.

5. intr. Dicho de una cosa: Ser inminente o inmediata. Mala noche nos espera.

6. intr. Poner en alguien la confianza de que hará algún bien. Espero EN ti.

Eso es lo que me comenta la RAE … Pero bueno, que un grupo de señores viejos y arrugados (a la par que cultos y sabios, según parece) nos digan “científicamente” lo que quiero decir, no nos soluciona nada así que… Por esa razón, como en muchas otras cosas, cada uno decide expresar lo que es para él esperar.

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

A quien espera, su bien llega.

El que espera desespera.

El que esperar puede, alcanza lo que quiere.

Prudente espera es mejor que cometer un error.

Quien sabe esperar, sabe lograr.

Quien supo esperar, llega a triunfar.

La esperanza es paradójica. Tener esperanza significa estar listo en todo momento para lo que todavía no nace, pero sin llegar a desesperarse si el nacimiento no ocurre en el lapso de nuestra vida. (Erich Fromm)

Todo llega para el que sabe esperar. (Henry Longfellow Wadsworth)

Para vencer los obstáculos que encontramos en nuestro camino, la mejor receta es saber esperar. (José María Tallada)

Todo el mundo ha reflexionado sobre lo que significa esperar… ¿Y eso por qué? Porque cuando esperas, lo único que puedes haces es reflexionar… Y claro está… Esperar.

Me gustaría, de hecho, que dejar de esperar fuera… cuestióndesegundos.

Julio 21, 2008

Pequeños placeres de la vida que pasan desapercibidos (III)

Archivado en: Pensamientos — avuiperahir @ 3:28 am
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El algodón de azúcar (rosa)

Reirte hasta doblarte.

Reirte hasta doblarte con un desconocido o el amigo de un amigo.

Reconocer en alguien a otra persona.

Escuchar una canción que conoces en un concierto del que no tienes ni idea.

Lamer la tapa de las natillas de chocolate.

Descalzarse al llegar a casa.

Descubrir una chispa en unos ojos que te miran.

El olor a garrapiñadas.

Ver fuegos artificiales en medio de la penumbra.

Una conversación interesante con un desconocido.

Dejarse llevar en el agua agarrado a un flotador.

Que mamá se acuerde de algo que te gusta y te lo traiga.

O papá.

O tu amigo.

Que alguien te ceda el paso, el sitio o la palabra.

Ver dormir a un niño.

O a tu amante.

O a tu amor.

O a ambos.

Julio 20, 2008

Los veintitantos

Hoy he encontrado por aquí este texto sobre la tormentosa década de los 20 y me he dicho: “joder! qué razón!”. Así que así mismo:

Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios,pareja, etc…

Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar un rato. Las multitudes ya no son ‘tan divertidas’… hasta a veces te incomodan.

Y extrañas la comodidad de la escuela, de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo.

Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti.

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto daño. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor. Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida.

Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo.

Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo.

Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes.

Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.

A veces te sientes genial e invencible, y otras…solo,con miedo y confundido.

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza… pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos…

HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO… QUE NO SE NOS PASE!

Julio 15, 2008

A veces

A veces acaba cansando eso de conseguir que los demás sean felices y quedarte tú siempre sin nada más que un poco de arena en los bolsillos. A veces uno también espera ser feliz, también espera que le organicen fiestas sorpresa, viajes de ensueño, que le regalen un puñado de caramelos o que piensen en uno antes que en otra persona para una noticia o un plan divertido. A veces yo quiero ser “la otra persona”.

A veces, sólo a veces, también me apetece ser feliz, ¿saben?

Y es que no tengo yo la culpa que la única persona que siempre me hace sentir “la otra persona” sea la única que no pueda estar conmigo. Y eso me pone furiosa a la par que triste.

A Byta que me enseñó los videos y con eso me hizo darme cuenta del por qué de esta rabia.

Julio 7, 2008

Pequeños placeres de la vida que pasan desapercibidos (II)

Archivado en: Pensamientos — avuiperahir @ 1:24 am
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Comerte una ensaimada (con quilos de azúcar glassé) en la dirección de su espiral.

Comerte un twister Choc por partes.

Que se me congele la nariz alcomer un helado.

Tirarme en el sofá y ver una peli sin fundamento ni argumento, pero que me haga reir durante dos horas.

Ver una peli japonesa de “miedo” y reirme hasta llorar.

Subrayar con rotuladores lo que escribo con boli.

Tomarme un café por la mañana un sábado cualquiera.

Magdalenas de chocolate.

Ver en navidad Atrapado en el tiempo en Canal Nou.

Ver Bola de Dragón en valenciá.

Ver los sketches de Muchachada Nui y La hora chanante, a su hora, a deshoras, entre horas, y comentarlos.

Comer gusanitos de 5 pesetas, aquellos de la bolsa verde.

Tirarme en el sofá

Bañarme en la playa a las 3 de la tarde.

Un autobús de futbolistas borrachos…

Estos son… los pequeños placeres de Byta

Julio 1, 2008

Cuadrado blanco sobre fondo blanco

cuadrado blanco sobre fondo blancoReconozco que en muchos muchos casos soy una de esas personas que hace cosas que nadie nunca entenderá. A veces las hago con esa intención, sabiendo que nadie puede entenderlas pero que el simple hecho de expresarlas ya calma mi sed, sea cual sea ésta. En otras ocasiones, estoy convencida de que el mensaje, aunque subliminal y puede que ininteligible para algunos realmente está claro para la inmensa mayoría… Resulta que muchas veces me equivoco.

Y finalmente hay otras en las que simplemente me apetece poner a prueba las perspicacia de la gente, intentar averiguar si verán lo que yo veo o, mucho mejor, simplemente comprobar qué es lo que ven ellos y compararlo con lo que intento decir yo.

Y entonces me viene a la mente precisamente eso, Cuadrado blanco sobre fondo blanco (véase imagen).

¿Qué viene siendo precisamente esto? Pues ni más ni menos que, eludiendo espinosos debates, una obra de arte de mi querido Màlevich. Con ella se dice que se alcanza el punto máximo de abstracción (en la lección de hoy no nos toca definir este concepto aunque sé que vendría extraordinariamente bien). Aquí mi amigo Màlevich, como otros muchos iguales que él, hacían arte con una argumentación y una lógica tal vez aplastante pero que ciertamente no caló en la inmensa mayoría de la gente que no entiende el cuadro al no tener conocimiento de la misma. Yo era una de esas personas de la mayoría que vio la luz con la explicación (resaltaremos aunque pasaremos al tiempo de puntillas por el hecho que que mucha gente aún con la explicación no comparte la visión del artista).

Lejos de pecar de modestia me siento un poco como él, desarrollando imágenes que llenan mi sed de expresión, mi espíritu o alguna de esas chorradas que se le llenan a uno cuando hace algo que le gusta, que le expresa y transmite cien mil sensaciones y que sin embargo al mundo no le dicen nada, o le dicen cualquier otra cosa. Yo soy así, soy un poco… abstracta pura.

Pero eso sí, pocas cosas hay que admire tanto en el mundo como a la gente que tiene su propia y personal visión de las cosas:

Versión de cuadrado blanco sobre fondo blanco

Junio 30, 2008

Pequeños placeres de la vida que pasan desapercibidos

Archivado en: Pensamientos — avuiperahir @ 1:40 am
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Hacer pompas de jabón.

Las fresas con azucar.

Un cafecito caliente cuando hace frío.

Un beso.

Dos besos.

Tres besos.

La lluvia contra mi ventana.

Unas risas jugando a la pelota.

Un favor de buena gana.

“Ya te llevo yo que tengo aquí el coche”

Un mail personal, sin cadena.

O dos.

O tres.

Una canción que te gusta en un sitio aleatorio.

Una foto carnet.

Un sms.

O dos.

O tres.

Buenos días (por la mañana)

Archivado en: Pensamientos, Relatos — avuiperahir @ 1:38 am
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A veces no sé si es el mismo silencio el que me despierta. Simplemente sé que cuando no se oye nada de nada es cuando mejor y más agradable me resulta la vuelta al mundo de los conscientes. y ésta era una de esas veces.

Tan sólo una rendija de mi persiana se había quedado abierta, permitiendo pasar unos tibios rayos de luz que iluminaban toda la estancia, lo cual, dado el tamaño de la misma, no es que fuera mucho mérito. Me fastidiaba horrores que esto me pasara ya que la moderada fotofobia que sufrían mis ya de por sí tarados ojos era más que suficiente para que fuese una misión casi imposible seguir durmiendo con la mínima densidad de luz. Pero aquel día, bueno, se ve que no había mucha luz y se me había permitido el lujo de dormir hasta tarde a pesar del despiste.

Me doy media vuelta.

Llega la pregunta de siempre: ¿Me levanto o mejor me quedo un rato más? Y es que estar de vacaciones y no tener que cumplir ningún horario tiene más dificultad de lo que la gente muchas veces se piensa. O quizá sea simple aburrimiento, no lo sé, pero el caso es que siempre que llegan estas fechas y no he planeado nada que hacer por la mañana, viene a mí mi discusión matinal predilecta.

Me detengo a escuchar un momento. Nada. Silencio. Silencio total y absoluto. La verdad es que me encanta despertarme y que no haya nadie en casa. No soporto que me aborden con bromitas, preguntas y demás histerias en cuanto abro la puerta de mi habitación intentando llegar al baño con los ojos cerrados. La gente que lleva horas despierta tiene la inquietante necesidad de bombardear tu cabeza con frases sin sentido que no tienes ganas de escuchar o, por el contrario, mil órdenes y cosas importantes que debes recordar pero que, evidentemente, en ese estado no recuerdas. Así que, cuando no hay nadie en mi casa al despertarme, es cuando hay más puntos a favor de que me levante.

Me vuelvo a dar la vuelta.

Pero a ver, realmente, ¿qué es lo que pretendo levantándome? ¿Limpiar? ¿Ordenar? ¿O tal vez ponerme a hacer esos cientos de cosas que siempre digo que hay que hacer, que nunca hago y que, por encima, espero hacer cuando esté de vacaciones? Vaya, ninguna de las opciones me atrae ni mínimamente. Aunque sé que si me pongo a ello, las hago todas. Pero en fin, estoy de vacaciones, tengo tiempo para hacer todas esas cosas en otro momento.

Suspiro.

Después de quedarme un ratito hundida en mi nórdico, mirando el rayito de luz que se cuela por mi persiana, justo cuando creo que ya he decidido qué hacer con respecto a mi famosa pregunta, me asaltan más dudas: Si me quedo más en cama… ¡A ver si va a llegar la gente y voy a tener que levantarme y aguantar las frases y preguntas varias que tienen preparadas para dispararme!

Vaya hombre, ahora que ya tenía decido qué hacer. No me apetece nada levantarme y aguantar esto. Quizá debiera apresurarme a salir de la cama e irme directa a desayunar para poder ver en la tele cuanto me plazca y pasarme el tiempo que quiera con la magdalena en la mano y la boca abierta mirando para la pantalla. Bueno, vale, será lo mejor.

Me vuelvo a dar la vuelta, mirando hacia el lado libre de mi cama, por el que se supone que me dispongo a salir. Me quedo mirando la pared de en frente. La luz del resto de la casa se cuela por la rendija que queda por debajo de la puerta. ¿Y si me parece que no hay nadie pero en realidad sí que hay?

Vaya fastidio. Eso sí que es peor que cualquier cosa: salir tan feliz y tranquila pensando que no hay nadie y que te aborden por sorpresa. Al menos del otro modo estoy ya más o menos concienciada. ¿Y si simplemente no llegan a mí los ruidos cotidianos? Eso me da el triple de pereza. A veces me encantaría tener una especie de pantallita controlando la casa para saber si debo levantarme o no.

Me esfuerzo por escuchar pero el silencio más absoluto persiste. Me escondo por completo bajo el nórdico intentando acabar con la discusión conmigo misma, como si no me quisiera dejar escapar y quisiera acorralarme bajo aquel montón de tejido calentito.

Bueno, a ver, que como siga así me voy a quedar dormida de nuevo, duermo demasiado y luego no hay quien me aguante, lo cual es peor que todo lo demás porque me fastidia el día completo. Realmente me voy a levantar de todos modos, ¿no? ¿Qué más da ahora que dentro de un rato? Venga, vale, que sí, que salgo ya de la cama.

Me destapo un poco y saco un pie fuera del nórdico. Me doy entonces cuenta de que es un fastidio no dormir con pantalones porque hace un frío fuera de la cama que no hay quien aguante. Ahora sí que la hemos hecho buena. Ya no sé si me agobia más salir de la cama o quedarme en ella.

Cuando estoy a punto de entrar en una lucha a muerte conmigo misma, oigo algo extraño. Me quedo inmóvil un momento y escucho. Un zumbido. Un zumbido rítmico y persistente. Persiste. Sigue persistiendo.

¡Anda, me llaman! Finalmente descuelgo:

-Oye, ¿qué? ¿Estabas durmiendo? ¿No? Genial. Te apetece… Acompañarme… Bueno… Me gustaría que… Si tú quieres, ¿eh? Y si no tienes nada que hacer, claro… Esto… ¿Vamos a comer juntos?

Y, de lo que me parece tan solo un salto, salgo de la cama, me ducho, me visto, me arreglo y salgo a la calle.

¡Para que luego digan que los hombres no colaboran!

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