En esta imagen se puede ver dos páginas de un libro, probablemente las que hacen la función de contraportada. Constan de una ilustración basada en ornamentaciones que cubren y unen visualmente ambas. En cada una de las páginas, en medio de la ornamentación, se encierran dos textos respectivamente. El texto de la izquierda corresponde al título del libro y a su escritor: Also Sprach Zarathustra, de Friedrich Nietzsche. El de la derecha, probablemente a los datos sobre la impresión del libro.
La ilustración está impresa mediante cromolitografía sobre un soporte de papel como una aplicación editorial, es decir, como parte de un libro. Por lo tanto, es este un ejemplo de diseño editorial en el que se aprecia una unidad y un orden compositivo: la maquetación ha sido pensada.
Ambas páginas están cubiertas por un entramado de ornamentaciones cuyos bordes forman en conjunto un rectángulo o bloque rectangular. Este bloque guarda una distancia considerablemente pequeña en comparación con el tamaño total de la página.
La ornamentación de este bloque está compuesta tanto por formas geométricas como orgánicas, aunque la gran repetición de simetrías usadas hace que la composición, en conjunto, tenga una tendencia más marcada hacia la geometricidad.
La ilustración presenta dos tintas: una marrón y otra dorada. A través del uso de la técnica del contratipo o del reservado, los espacios en blanco realizan la función de línea, enmarcando, delimitando e incluso formando figuras.
Se distinguen varias partes dentro de la composición. En la parte más exterior de la misma, se enmarca mediante una seriación de formas geométricas la ilustración principal. En ésta hay dos partes diferenciadas: la mitad superior y la inferior.
En la mitad superior se encuentra una circunferencia dorada que encierra un elemento en forma de aspa que encierra una gran masa vacía de color que le da relleno. Ambos elementos son un foco de atención visual por su diferencia en cuanto a tamaño, color y forma con el resto.
En la mitad inferior la ornamentación se adapta y envuelve al espacio en blanco en el que va introducido el texto, formando así otro foco importante de atención.
Este esquema es usado en ambas páginas, aumentando la simetricidad de la ilustración.
Las formas que componen la ilustración no representan elemento alguno miméticamente; en ella no se distingue ningún objeto o figura reconocible. Sin embargo, las formas orgánicas de las ilustraciones principales, tienen alusiones bastante notables a formas de la naturaleza, en especial a plantas y vegetales. Estos elementos, aunque compuestos de una forma marcadamente simétrica, son totalmente ondulantes y orgánicos: curvas, contra curvas, formas aovadas y formas elípticas se unen y forman dibujos que recuerdan claramente a la disposición natural de la flora. Se trata de una abstracción de las formas de la naturaleza, una representación simbólica y simplificada de ellas.
El uso y recurso, tanto gráfico como en el diseño de interiores y en la arquitectura, de la naturaleza y sus formas y elementos es una técnica predominante y común del Modernismo llamado Ondulante.
El Modernismo surge a finales del siglo XIX como oposición a la estética victoriana, además de manifestarse contra el materialismo, la industrialización y el racionalismo. Los modernistas defienden lo imaginativo, la evasión, lo onírico… Al igual que otro movimiento dentro del que se encuentran: el simbolismo. Van a expresar todas estas ideas tanto en el campo tridimensional como en el bidimensional, en el cual tendrán especial influencia dentro del diseño gráfico.
Esta imagen es un ejemplo de este movimiento modernista aplicado al campo bidimensional, el cual seguirá el estilo llamado Modernismo Ondulante. Esta variante se basa en el uso de curvas y formas orgánicas con las que se pretende seguir un camino que se aleje del ambiente de industrialización que se estaba llevando a cabo en la realidad de la época.
Al mismo tiempo, este movimiento criticaba la estética victoriana que se había seguido durante las décadas anteriores y la cual estaba representada por la ostentación, lo sobrecargado y el mal gusto o lo kitsch. Se busca simplificar, limpiar la imagen de aquello que está de más, de lo que sobra y sobrecarga. Este pensamiento se hereda del movimiento creado por Arts&Craft que pretendía acabar con la recargada estética victoriana y dio al diseño editorial un giro iniciando su proceso de simplificación y normalización. Arts&Craft comenzó a preocuparse por la composición de la página, por la armonización de las ilustraciones con el texto y también por el correcto tratamiento de éste.
Así en la imagen vemos que texto e ilustración han sido integrados el uno con el otro. El texto se integra dentro de la composición como si fuera un elemento más de la ilustración.
La tipografía usada para los textos de esta ilustración es una importante evolución para el diseño editorial. Cada vez se simplifican más las formas y ya se puede apreciar una legibilidad considerable. Los trazos son limpios y firmes, aunque aún hay una modulación pronunciada. Los remates son reducidos, no entorpecen la lectura sino que ya contribuyen a ella, aunque siguen acompañando al cuerpo de los tipos de forma bastante ornamental. La modulación y remates pronunciados, por otro lado, ayudan a la integración del texto con la ilustración ya que aumentan el carácter ornamental de la tipografía. Sin embargo la simplificación con respecto a la que habían llegado durante Arts&Craft es notoria.
Las formas orgánicas y curvas llenan la composición pero éstas se presentan en superficies más o menos amplias de tinta que prescinden de los detalles minuciosos y del abuso en número de pequeños elementos agolpados tal y como llevaban a cabo estéticas como la victoriana y el estilo barroco, de las que se pretende huir. Las formas de la naturaleza se reducen en esta ilustración a insinuaciones simplificadas que escapan de dibujos abarrotados de líneas y detalles. Este modo de aplicar las líneas y los rellenos tiene grandes influencias de la estampa japonesa, la cual causó gran impacto a su llegada a occidente a través de las vías de comercio y que influenció tanto a este movimiento como a los inmediatos posteriores y siguientes.
Mirando la imagen de una forma más general, el uso de la simetría es otro modo eficaz de simplificación. La perfecta simetría, como es este caso, que consiste en reproducir de forma exacta y reflejada los elementos a un lado y a otro de un eje imaginario, permite la rápida comprensión del mensaje. Cuando ambas partes de una composición son iguales, la comprensión de una de ellas nos ahorra el comprender la otra. La ilustración al completo está compuesta de esta forma, en todos sus niveles: desde los dibujos más pequeños hasta la composición genérica de ambas páginas.
A pesar de todo, el Modernismo no cambia por completo la estética y sigue manteniendo muchos aspectos tradicionales que ya estaban implantados. Es por eso que podemos observar en la imagen una cierta alusión al formato medieval de composición, en la ornamentación, el formato en bloque y la enmarcación del texto, como ya hicieron Arts&Craft.
Siguiendo la línea positivista, naturalista y a favor de la vida no mecanizada, los iconos modernistas se basan, al igual que sus líneas, en formas de la naturaleza, así toman de ella aquello que les aporte connotaciones de vida, energía, vitalidad, dinamismo… En este caso, el gran círculo dorado y la forma que contiene en su interior son una referencia estos iconos. El círculo dorado es una alusión al sol, símbolo de la vida por antonomasia, por encima de todos los demás. La forma que contiene nos lleva a identificarla con una flor, símbolo de belleza, de pureza y de alegría, o con un trébol de cuatro hojas, símbolo absoluto de la buenaventura y el lado más optimista de las cosas.
Este estilo, el Modernismo, se extiende por los territorios más industrializados de Europa. Uno de los primeros sitios en manifestarse es en Bélgica y uno de sus más importantes diseñadores será Henry Van de Velde, el encargado y ejecutor de esta imagen. Como representante del diseño modernista en este país, defendía la contemporaneidad que debían tener los artistas, debían plasmar su momento histórico en sus obras. Así enfocaba su lucha contra los historicismos y estilos recargados de los que pretendía huir el Modernismo.
Mediante simplificación y geometrización pretendía alcanzar ese diseño que creía correcto y adaptado a la época en que vivía. Van de Velde no sólo pretendía ser contemporáneo sino que además fue uno de los primeros que comienza a defender la obra de autor aunque cree que ésta es compatible con la seriación que estaba surgiendo con la industria. Así pretendía hacer diseños personales que a su vez pudieran ser reproducidos de forma más sencilla.
Mediante esa simplificación llega a un comienzo de abstracción; los dibujos, tal y como vemos en las formas sutiles de la ilustración, comenzaban a ser más simbólicos y cada vez menos miméticos de lo que habían conseguido sus antecesores en Arts&Craft.
Aunque todavía muy distante, las ideas, planteamientos y resoluciones que aportó Van de Velde estaban más cerca que nunca de un diseño editorial como se entendería más adelante. La importancia que se le dio al diseño en formato bidimensional durante el Modernismo haría que la evolución de éste fuera la más importante hasta el momento.